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elba_articulo_peñaEstas últimas semanas los encabezados y notas de portada las ha protagonizado el presidente Enrique Peña Nieto, cosa que no es nueva, pero que se ha incrementado a partir del Pacto con México y por tratar de llevar a cabo una Reforma Educativa.

Anunciada de su discurso de toma protesta como uno de los trece puntos que se comprometió a cumplir, La Reforma Educativa es un tema de suma importancia, no hay duda de la urgencia en ello, tampoco hay duda que la educación en México ha sido un lastre para el país y sus ciudadanos, no hay duda en que tenemos un rezago educativo, no hay duda que hay que hacer algo por los niños, no hay duda que desde hace varios años se ha intentado hacer algo (aunque sea un mínimo esfuerzo), de lo que sí tengo una gran duda es de las buenas intensiones del presidente y del cómo.

Todo este asunto de gestionar una reforma en educación se ha convertido en un espectáculo mediático, equiparable a una final de fútbol entre el equipo favorito y preferido por la afición contra el equipo villano, poco popular y apoyado solamente por ciertos aficionados, o como una pelea por el campeonato del mundo mundial entre un boxeador mexicano y un boxeador filipino:

¡En esta esquina con 60 kilos de peso e inflado con 60,000 litros de helio mediático, el campeón, el muñeco, el Gel Boy!¡Enrique – Copetes – Peña Nieto!. ¡Y en esta otra con 150 kilos de peso y 300 kilos en billetes, la líderesa y retadora Elba Esther – Mamá de Chucky – Gordillo!

Así es como yo lo veo, y no es por ser poco objetivo, en verdad siento que no exagero (mucho), dadas las condiciones en que se ha tratado políticamente el asunto y el tratamiento mediático que se le ha dado.

Lo que sucede es que todo este show de la Reforma Educativa, es simplemente eso, un show, que es en realidad una maniobra política con la cual EPN trata de legitimarse, de reafirmar que él es el indicado para estar en la silla presidencial. Es una clásica maniobra política bien aprendida de nuestros vecinos del norte: atacar a lo enemigos de la nación, en esta caso a Gordillo. A continuación expongo mis razones para esta aseveración.

1.

Si nos fijamos bien y nos adentramos un poco a las propuestas hechas por EPN, nos daremos cuenta que en realidad no hay una reforma (reforma del Estado o RE) de fondo, no hay mecanismos reales, ni sustentos reales para que creamos que habrá un cambio sustancial en la educación en México, ni en la evaluación de maestros. Yo solamente lo expongo brevemente, pero Jesús Cantú en la revista Proceso 1885 y 1886 (México,16 y 14 de diciembre de 2012) explica de manera elegante y concisa la realidad en la supuesta reforma en dos artículos, algunas citas para darle una idea de sus argumentos.

SNTE: Dirigencia complacida

Así, este nuevo órgano autónomo [INEE (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación)] ni siquiera podrá elaborar los instrumentos que sirvan para evaluar la idoneidad de los aspirantes a ingresar o recibir una promoción dentro del magisterio.”

“ […] lo cierto es que en los estados las secretarías de Educación todavía están bajo el control de la dirigencia sindical y ellas serán las instancias responsables de aplicar directamente los concursos de oposición para el ingreso y promoción de los maestros.”

El artículo completo lo puede leer aquí: http://www.proceso.com.mx/?p=328076

Propuesta en el Limbo:

Seguramente Peña Nieto y el PRI ya tomaron nota de que su concesión no satisfizo a la lideresa magisterial, quien busca que la permanencia en el Servicio Profesional Docente no dependa de los resultados de la evaluación.”

El Ejecutivo y el PRI abiertamente se colocaron por aplicar la evaluación únicamente a los [maestros] de nuevo ingreso, no a los actuales, con todo el retraso que esto significaría en la mejora de la educación […]”

El artículo completo lo puede leer aquí: http://www.proceso.com.mx/?p=328759

También vale la pena leer a Axel Didriksson que publica de igual manera en Proceso 1886 una crítica titulada La falacia reformista en donde cuestiona el argumento de Peña Nieto sobre la recuperación de la “rectoría del Estado” en materia educativa

El artículo completo lo puede leer aquí: http://www.proceso.com.mx/?p=328612

2.

Mi segundo argumento proviene desde de la teoría política, desde la Teoría de pesos y contrapesos. Como lo explica Adam Przeworski en su lúcido artículo El Estado y el ciudadano (revista Política y Gobierno, vol.V, núm 2, segundo semestre, 1998) dentro de nuestros sistemas políticos existen diferentes formas y mecanismos de llevar a cabo acciones políticas, las cuales a grandes rasgos se dividen en mecanismos verticales y horizontales, los más simples de entender son los verticales: un mecanismo de abajo hacia arriba sería el voto o y la acción de votar, uno vota por algún candidato a un puesto de elección popular y después de celebradas las elecciones y el conteo se anuncia al ganador; así también en lo vertical encontramos acciones que vienen desde arriba, desde el gobierno, como la creación y aplicación de leyes.

Los mecanismos horizontales son los más complejos, no para entenderlos, sino para aplicarlos, ya que como lo define Przeworski, “[…] consisten en un sistema de pesos y contrapesos mutuos entre diferentes ramas del gobierno […]” (pp.348). Lo que quiere decir es que el gobierno tiene la facultad y – más – la obligación de autorregularse, cosas que no sucede muy a menudo en México, por el contrario, desde nuestro sistema presidencialista observamos la concentración de poder en un solo individuo, el cual se encuentra en la cima de la cadena (vertical) de poder, lo que él diga se hace… lo que el proponga para la Reforma Educativa se hace…

En este mismo sentido Przeworski cita a Stephan Haggard (“The Reform of the State in Latin Amercia, 1995):

“El contrapeso extremo sobre el gobierno tiene que venir a través de formas de participación institucionalizadas. Éstas pueden ser “corporativistas, como incluir la participación de las ONG en áreas en las que tiene experiencia, o “legislativas”, como adoptar formas de ejercicio del gobierno local donde la participación ciudadana se maximice.” (pp.363)

Es decir, que un contrapeso alterno, extremo, el que el mismo gobierno debería tener, es éste, lo que yo considero un real y verdadero contrapeso, diferente a la desconfiada autorregulación que puede tener el gobierno o el Estado de sí mismo. Todo este conjunto de instituciones creadas por los ciudadanos como ONG’s son denominadas en su conjunto como Sociedad Civil.

En este mismo sentido César Cansino y Sergio Ortiz Leroux en su artículo Nuevos enfoques sobre la sociedad civil (Metapolítica, 1(2), abril-junio (1997) señalan la importancia de la sociedad civil:

Así, el Estado y la sociedad civil pasarían a convertirse en un peso y un contrapeso del poder del otro.” (pp.10)

La importancia de todo ello radica en la participación y el involucramiento de los ciudadanos o de la sociedad civil en los asuntos del estado, lo que deriva en empoderamiento del ciudadano y por ende de la ciudadanía en su conjunto frente al poder del gobierno y del Estado, la cual se debería involucrar en los asuntos del Estado y del interés público, como es la educación y no permitir que las decisiones legislativas y de reforma en materia se tomen solamente desde arriba.

Por estas razones considero que lo que hemos visto en estas semanas acerca de la Reforma Educativa, no llevará a que los niños mexicanos tengan mejor educación, ni que haya una reforma real en el sistema educativo, ni que las evaluaciones a los maestros se realicen adecuadamente, ni que se renueven los programas educativos, ni que haya transparencia en el sindicato de maestros… todo esa mediatización sobre la Reforma Educativa solamente tiene un propósito y un resultado:

El empoderamiento de Enrique Peña Nieto, de su imagen y del cargo que representa.

 

Y esto mi estimado lector, obviamente no es nuevo, lo hemos visto ya en México antes, pero quiero recordar otro gran caso muy parecido a éste, el de George W. Bush y el incidente de las Torres Gemelas, hecho que el expresidentes aprovechó en su calidad de candidato a reelección del cargo, con lo cual cimentó y apuntaló su campaña y las preferencias gracias a su argumento de mantener la guerra contra los enemigos de Los Estados Unidos de Norteamérica, por lo que reafirmó su cargo y se legitimó como dirigente de la nación.

De igual manera en nuestro caso, se pretende posicionar al Presidente Peña Nieto como una figura emblemática que viene tomar “la rectoría del estado”, a salvarnos de los villanos, o sea, la líder sindical Elba Esther Gordillo.

Y que esto no se tome como una simple crítica, sino como una crítica constructiva, ya que de las limitaciones que el gobierno tenga dependerá lo que le puede ofrecer a sus ciudadanos, sino tenemos un Estado de Derecho y un gobierno de calidad, las políticas que emanen de ello no serán políticas de calidad; es así que esas breves o grandes fallas y omisiones que pueda tener el gobierno en ciertos ámbitos específicos, en este caso el de la ecuación, podrán ser salvaguardados, mejorados o impulsados adecuadamente por los mismos ciudadanos expertos en el tema y congregados en una sociedad civil. De ahí provienen los verdaderos cambios, no de decisiones desde arriba hechas por un grupo reducido de políticos o desde una sola persona.

Finalmente hay que puntualizar que si bien el secretario de educación Emilio Chuayffet, tuvo un acercamiento con distintas asociaciones civiles que se dedican al tema educativo y que según la prensa éste los escuchó muy atentamente, ese no es el camino, es un paso, sí, quizá el primero de muchísimos, escuchar… pero no es y no será suficiente solamente con escuchar, sino que el gobierno invite a esas organizaciones de ciudadanos a participar de lleno en el poder legislativo, revisar hombro a hombro cada artículo en las reformas del Estado, cosa que se ve muy poco probable, ya que desde su campaña EPN no hizo ninguna clase de mención sobre la sociedad civil, ya no digamos de su fortalecimiento y ni qué decir si apelamos a la historia político del PRI y su relación con la sociedad civil.

 

Por El Opinador

@LaColumnaMx

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Un pensamiento en “El empoderamiento de Peña Nieto y la Reforma Educativa

  1. Pingback: El arresto de Gordillo. ¿Amor apache o amor del bueno? | La Columna de México

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