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La música y el lenguaje son dos elementos intrínsecos y básicos en nuestra existencia, ambos comparten características, poseen sistemas en común, deleitan nuestros sentidos y le añaden placer a la vida humana. ¿Pero cuál de los dos fue primero?

Este planteamiento tiene sus raíces en la antropología, y la pregunta puede parecer capciosa, pero en realidad encierra un entramado de habilidades evolutivas del hombre, de su cerebros, sus miembros, de su forma de comunicarse, agruparse, asociarse, de sobrevivir y preservar la especie.

Para tratar de responder a dicha incógnita nos remitiremos al escritor Federico García Lorca, a una de sus conferencias titulada “La arquitectura del cante jondo”, la cual dio por invitación del Comité de Cooperación Intelectual en 1930:

Las coincidencias que el maestro Falla nota entre los elementos esenciales del cante jondo y los que aún acusan algunos cantos de la India son: el enarmonismo como medio modulante; el empleo de un ámbito melódico tan reducido que rara vez traspasa los límites de una sexta; y el uso reiterado y hasta obsesionante de una misma nota, procedimiento propio de ciertas fórmulas de encantamiento y hasta de aquellos recitados que pudiéramos llamar prehistóricos, lo que ha hecho suponer a muchos que el canto es anterior al lenguaje.” (Lorca García, F., García Posada, M. (Coord.) (Ed. 2004). Poesía Completa II (pp.27). DeBols!llo: Barcelona.)

De esta manera y con bases antropológicas y musicales nos acercamos a un primer argumento que se inclina por la precedencia del canto, cosa que puede ser factible ya que debemos considerar las complejidades de ambos sistemas; en lo cual el lenguaje es un sistema mucho más sofisticado y complejo que el canto por las siguientes razones:

El lenguaje requiere de acuerdos preestablecidos que otorgan significado a diferente tipos de signos, signos que pueden ser corporales, verbales o gráficos. Este proceso lleva a la creación de distintos lenguajes e idiomas, como el lenguaje de señas, la mímica y gesticulación; así también este otorgamiento de significados resulta en idiomas, y lenguaje escrito. Pensemos en las diferencias entre la escritura occidental y la oriental, mientras una esta basada en un abecedario la otra es ideográfica:

Es así que cada una de nuestras letras tiene un sonido específico para expresarla y una forma determinada y al crear combinaciones de estas creamos palabras y al combinar palabras creamos enunciados, ideas con sentido, pero esta combinación de letras solamente tiene un significado específico en nuestro idioma, es por eso que cierta combinación específica de letras no hace sentido para un extranjero, para él no tiene significado esa palabra, ni hace sentido porque en el país, sociedad, cultura o lugar de origen del extranjero esa combinación específica de letras no ha tenido un acuerdo preestablecido que otorgue un significado específico a ello.

La otra complejidad del lenguaje aumenta en la comunicación, no en una charla o en texto, sino en la expresión misma de articular, y es un tanto obvio, pensemos en la forma en que el hombre primitivo articulaba palabras, más que eso eran sonidos guturales y quizá ademanes o movimientos corporales para tratar de transmitir una idea. Es por ello que probablemente el canto aventajó al lenguaje, incluso la música podría ser anterior a todo, veamos por qué:

La música y el canto no requieren de instrumentos complejos para su realización, en el caso del canto el instrumento es nuestra propia voz y no requiere de acompañamiento, ni de partitura, ni de una melodía previa, evidentemente nos referimos a un canto primitivo, a una entonación nacida de la inspiración espontánea, semejante a tararear una melodía que no recordamos su nombre o que en realidad no existe, acompasar, llevar el ritmo de algo que nos nace en la cabeza y que en realidad no tiene ningún significado, por ejemplo vocalizar, repetir un sonido:

mííí a a a a, mííí e e e, mííí i i i

Es así como calentamos la voz antes de cantar, entonando algunas letras para que los músculos faciales y la voz se ejerciten antes de interpretar, de esta forma podemos repetir solamente sonidos, muchas veces solamente son vocales, sin ninguna idea articulada.

Lo mismo sucede en el caso de la música, no necesitamos instrumentos, ni partituras, nuestros mismos pies y manos pueden hacer esa función, pensemos en un ritmo primitivo como el martinete o el paso de los enanos de Blanca Nieves de vuelta a casa, es decir,  podemos crear un ritmo solamente con nuestras manos y pies, y combinados esos ritmos podemos crear incluso una melodía, precaria, primitiva y sin partituras, pero con los componentes esenciales de la música.

Teniendo en cuenta esta reflexión tal vez se pueda decir que la música y el canto son anteriores al lenguaje, pero quizá no, solamente se quedan en reflexiones sobre el tema y teorías antropológicas, pero lo cierto es que la combinación de estos dos sistemas creados por el hombre son de las manifestaciones culturales más extraordinarias jamás creadas.

A continuación compartimos un video, una entrevista con Enrique Bunbury en la cual junto con Miguel Bosé se trata el tema en cuestión.

Por La Columna de México

@LaColumnaMx

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