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En medio de todo el asunto de las multas que el Instituto Federal Electoral debería imponer a los partidos políticos de México opinaré sobre un tema distinto, no es por crear distracción, ni nada, solamente que es un tema que traigo guardado entre los dedos desde hace tiempo, pero que no había podido exponer, así que aprovecharé el período de resolución para tratar el tema.

Así es que mi estimado lector, en esta ocasión les diré lo que opino sobre el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México, sobre un libro el cual comienza con una historia acerca de los zapatos Hush Puppies y la relación entre ambos.

Hace algunos años, el ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México (GDF), Marcelo Ebrard Casaubón emprendió la tarea de “remodelar” la capital del país, con lo que se repavimentaron muchísimas calles y vías, se mandaron a construir puentes peatonales, segundos pisos para las principales vías de transporte de la ciudad, entre otras obras públicas; de todas éstas, uno de los proyectos públicos más ambiciosos fue construir una nueva línea del Metro, sería la línea 12, la línea dorada, construida con motivos de los Festejos del Bicentenario (2010) de la Independencia (1810) y el Centenario de la Revolución Mexicana (1910), aunque como era de esperarse la magna obra del GDF no quedó terminada a tiempo y en octubre último sucedió la gran inauguración.

¿Y esto qué tiene que ver con el bendito libro de los Hush Puppies?

Todo. La clave del éxito o The tipping point en inglés, fue escrito por Malcolm Gladwell, un libro fuera de lo común, contrario a lo que pudiera pensarse dado el título en español, no es un libro de autoayuda, ni de superación personal, ni vende una fórmula mágica para hacerse rico, nada de eso, sino es una guía para entender el mundo de la publicidad y la comunicación; además nos muestra las sofisticadas relaciones que existen entre nosotros y nuestro entorno, sobre nuestro lenguaje, en nuestras interacciones cotidianas y la forma en que los medios comunican y tratan de vender un producto.

Es un libro que además detalla cómo estas sofisticadas relaciones también están presentes en distintos ámbitos, desde la creación de un exitoso programa de televisión, el incremento de la tasa de suicidios, el aumento de la violencia, el crimen organizado, en la aplicación políticas públicas y la forma en que todo ello está relacionado.

Lo que nos trata de comunicar Gladwell es cómo los pequeños cambios pueden provocar grandes efectos, es así que explica el enorme éxito que tuvieron los Hush Puppies en los años 90, cuando un pequeño grupo de jóvenes neoyorquinos los puso de moda y poco después todos en el país querían un par. Esos pequeños cambios provienen de las personas, pero también de sus circunstancias, y sobre todo del poder del contexto, lo cual explica el autor inglés como una teoría para poder comprender los cambios, los grandes efectos:

El poder del contexto

Es una teoría social, que Gladwell explica de la siguiente manera:

“Las personas somos más sensibles a los cambios que se producen a nuestro alrededor. Somos de una sensibilidad extrema. Y los tipos de cambios contextuales difieren de los que se podría pensar a simple vista.” (pp.156)

En el libro, esta idea, esta teoría completa gran parte del argumento de Gladwell, ya que tiene que ver con lo que él llama epidemias sociales, éstas explican el gran éxito de los Hush Puppies, es decir, pequeños cambios que logran grandes efectos, estos pequeños cambios pueden provenir del contexto.

Otra forma de comprender mejor esta teoría es la Teoría de las ventanas rotas, aportada por los criminólogos James Q. Wilson y George Kelling

Los atracadores y ladrones, ya sean profesionales u oportunistas, creen que corren menos riesgos de ser pillados o identificados si actúan en barriadas donde las condiciones predominantes, de por sí, intimidan a su víctimas potenciales. El caco piensa que, si el propio vecindario es incapaz de evitar que un mendigo se dedique a molestar a los transeúntes, aún es memos probable que vaya a llamar a la policía… (pp.157)

Gladwell lo expone de la siguiente manera:

Si se rompe una ventana y se deja sin arreglar, la gente que pase por delante deducirá que a nadie le importa y nadie se ocupará de arreglarla. Al poco tiempo aparecerán más ventanas con los cristales rotos, y pronto el edificio afectado dará cierta sensación de anarquía a toda la calle, se trasmitirá la consigan de que todo vale. Según ellos, en las ciudades hay problemas relativamente menos graves con los grafitos, el desorden público y la mendicidad agresiva, que equivalen a esos cristales rotos, es decir, vienen a ser invitaciones a cometer crímenes más graves.” (pp.157)

De esta forma podemos entender que el crimen proviene, o más bien aumenta, o tiene mayor probabilidad de aumentar según el contexto, en este caso el desorden, y las condiciones propicias para que el asaltante o ladrón se sienta cómodo, quizá, una calle sin buen alumbrado público, graffitis en las paredes, basura en las calles y hasta ventanas rotas…

Esta teoría, puede sonar algo descabellada, es decir, atribuirle todo a lo que nos rodea, a una ventana rota solamente, en mi opinión sí sucede, pero también es consecuencia de muchas otras variables; Gladwell señala que también tiene que ver con el mismo individuo, su personalidad, su tendencia genética a cierto comportamiento así como su historia personal, traumas de la niñez, yo añadiría la necesidad económica, la situación económica-política del país, la inestabilidad social, entre otras circunstancias, como el contexto histórico social de la ciudad, país, estado o barrio en donde se hallen los delitos. Veamos uno de los ejemplos del libro:

El metro de New York

A mediados de los años 80 NY era una ciudad insegura, las tasas de crímenes aumentaban y había delitos por doquier, en esos mismos años fue contratado Kelling, como consejero por la Transit Authority de NY, asó como fue nombrado David Gunn como director del metropolitano, posteriormente sería contratado William Bratton como jefe de polaca de la red. Lo primero que hicieron fu enfrentarse contra los gaffitis.

Las medidas para hacer más segura a la ciudad no eran atacar a los criminales de frente, con las estrategias que ya conocemos, como aumentar los arrestos, incrementar el número de policías y patrullas en las calles o mandar al ejército a las calles, sino que las medidas que se idearon en ese momento fue limpiar la ciudad, limpiar literalmente y específicamente el metro de NY, ¿cómo? con ciertas medidas que parecían no tener importancia frente a crímenes más graves, las cuales fueran aplicadas a mayor escala por el ex alcalde Rudolph Guliani y junto con los servidores ya mencionados (1994).

– Mantener los vagones del metro limpios de graffitis.

–  No permitir que hubiera usuarios que se colaran sin pagar.

– Incrementar las sanciones en las calles, impedir que se tirara basura en las calles o daños menores contra la propiedad.

De esta forma el índice delictivo disminuyó tanto en el metro como en la ciudad: “Bratton y Guliani apuntaron a una sola causa. Según ellos, los delitos menores, los que atentan contra la calidad de vida de los ciudadanos, constituían el elemento clave para incitar una oleada de violencia criminalidad (pp.162)

Hasta este punto ya entendemos más claramente como funciona esta teoría; personalmente considero que el contexto tiene un efecto muy fuerte e inmediato en nosotros, pensemos en cómo nos comportamos cuando vamos a un restaurante elegante, o cuando vamos a un comedor familiar, me parece que nuestro comportamiento puede variar, o también sucede cuando entramos a un salón de clases donde todos están en silencio, y los de afuera veníamos por el corredor riéndonos, la momento de ver lo quieto que está el salón de clase, uno se adapta a ello.

Es así que se pueden desatar epidemias sociales, epidemias criminales, provocadas por esos pequeños cambios en el contexto, por eso detalles mínimos que parecían no tener importancia.

La línea dorada

Como ya lo habrá vislumbra mi estimado lector, en la nueva línea del metro de la Ciudad de México al parecer se aplicaron las medias antes expuestas, al parecer el ex jefe de gobierno capitalino Marcelo Ebrard optó por adecuar y aplicar esas medida a nuestro sistema colectivo de transporte metro, lo cual me parece fue la decisión correcta y que en los meses y años venideros seguramente podremos realizar estudios interesantes acerca del poder del contexto, tales como comparar los índices delicitvos de la línea 12, con otras que no compartan ninguna de las características de la nueva línea.

Me parece que estas medidas junto con el mantenimiento adecuado y la inversión en renovación de los vagones pueden llegar a disminuir en buena medida los delitos en el sistema de trasporte colectivo metro. Este tipo de medidas, como la medida antigraffitis también las hemos podido notar aplicadas en los túneles de varias vías de circulación, en donde se ha tapado el concreto con una especie de sticker gigante o calcomanías con algunos diseños de la naturaleza, como bosques, mar y animales, o en su defecto con publicidad, como sea, en dichos túneles ya no hay graffitis y en general se ve más limpio así. Es probable que estas medidas las hayan aplicado a los túneles.

En cuanto a la línea 12, quedó muy bonita y todo, pero aun siguen los cuestionamiento por la deuda pública que dejó la gestión de Ebrard, aunado a los temas cotidianos, como los problemas viales, el tráfico desmesurado en la ciudad, la inseguridad, robo de vehículos, criminalidad, entorpecimiento de las vías por las múltiples obras a lo largo de la ciudad, el alto índice de contaminación, el alto índice de baches en toda la capital, las medidas del GDF contra las continuas manifestaciones en el Zócalo capitalino y en las principales vías, las fugas de agua, la contaminación visual… y muchos otros problemas que la nueva administración tendrá que enfrentar.

Finalmente hay que decir que el PRD ha tenido un gran éxito político en la capital del país, y que incluso, tal vez han conseguido catapultar a un candidato presidencial para las elecciones  de 2018; sin embargo, aún faltan varios años para ello, pero también dependerá de qué tan bien se desempeñe el actual jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, hombre de confianza de Marcelo Ebrard.

Es así mi estimado lector que analizamos un poco la aplicación de las políticas publicas, analizamos desde lo teórico, que tal vez usted no crea lo de estas teorías, o tal vez sí las crea, de cualquier forma el metro se ve re bonito así, nuevo y limpiecito, ojala sepamos cuidar y respetar la propiedad pública.

 

Por El Opinador

@LaColumnaMx

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