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Enrique Peña Nieto dijo que pronto presentaría una reforma a PEMEX, al menos así lo sostuvo frente a la prensa internacional en su estatus de invitado a la reunión del G-8 que se llevó a cabo en el Reino Unido hace un par de meses.

El debate acerca del petróleo mexicano es un tema de antaño y delicado, clásico para entender nuestra política y nuestra economía actuales, desde lo sindical hasta lo fiscal; ya desde la primaria nos enseñan sobre ese momento histórico llamado la expropiación petrolera, llevado a cabo por Don Lázaro Cárdenas, el resto de la historia ya la conoce.

Más allá sobre el debate que ha generado la privatización o no de PEMEX hay que acatar algunos puntos importantes y aunque en lo siguiente no pretendo llegar a un análisis profundo ni redundante, bastará con afirmar dos puntos que considero fundamentales en el futuro del petróleo en México, ya después usted mi estimado lector me dirá si está o no de acuerdo:

1) El petróleo no es de los mexicanos, aunque la Constitución así lo sostenga. Lo que sucede es que el gobierno mexicano a través de la explotación del recurso que realiza PEMEX, es como en parte (en mucha parte) obtiene dinero para el país y el Estado (ingresos), pero ese mismo Estado se “chupa” a Pemex mediante la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SCHP), es decir, que mientras el estado genera dinero a través de la explotación del petróleo y venta de hidrocarburos, otra parte del mismo Estado se queda con gran parte de ese dinero. ¿Entonces dónde está el petróleo que constitucionalmente nos pertenece? ¿Y los beneficios que de ello emana? ¿Dónde díganme dónde? Al menos para llevar mi galón para las “gas”.

Si bien el gobierno subsidia la gasolina, el excedente que obtiene le debería alcanzar para los gastos de la paraestatal y mucho más. Por lo tanto la reforma debería venir primero desde lo fiscal, ergo, la que necesitamos no es una reforma energética, sino primero una reforma fiscal para que los impuestos sobre Pemex no sean elevados, pero sin que nos aumenten en exceso los impuestos a nosotros los excelsos contribuyentes.

2) La Reforma Energética no debería concentrarse solamente en el petróleo, ya que como todos sabemos no es eterno y de hecho no durará muchos años más, a menos que se invierta mucho en investigación e infraestructura, pero aun cuando eso se logre, el petróleo es una fuente de energía no renovable, por lo que desde ya el gobierno mexicano debería pensar en formas alternas de abastecimiento energético que duren más años y proponer inversiones en diferentes sectores y nuevas formas de aprovechar los recursos naturales que garanticen el abastecimiento de energía pata todos los mexicanos y sean más amigables con el medio ambiente.

Cabe destacar que una de las preocupaciones del Plan Energético que se presentó hace poco menos de tres meses recalca la importancia del uso de energía nuclear ¡increíble!, mientras que de energías renovables no dice mucho, si acaso las contempla como un bicho raro y distante como con una loción que da su nota principal con el fino aroma del olvido.

Hay un sin fin de temas a discutir sobre la Reforma Energética, aquí expongo lo que me parece se debería tratar más en los medios tradicionales al mismo tiempo que el tema de la Reforma Fiscal debería ser atendido con mayor seriedad.

De esta manera podemos comenzar a vislumbrar un panorama, es decir, más allá de la privatización o no, es importante la regulación en materia de hidrocarburos, porque si el gobierno le va cobrar impuestos excesivos a los empresarios privatizadores, esos se verán reflejados en nuestro bolsillo y por el contrario si les dan manga ancha como en otro rubros televisoras, la privatización no beneficiaría al bolsillo del Estado, y perjudicaría más al consumidor promedio, aunque eso sí, los empresarios y los políticos con los que hicieran los tratos ensancharían aún más sus cuentas privadas.

Entonces antes de someter a debate el tema de la privatización o no privatización del oro negro, habría que replantearnos algunas perspectivas, y aunque algunas voces tentadoras afirmen y reafirmen que el petróleo es de los mexicanos, lo cierto es que ni es nuestro y que aunque lo fuera se nos va a acabar.

Finalmente hay que reiterar que es sumamente importante dar cabida a las voces ecologistas, que nos indiquen si el proceso de excavaciones más profundas y la expansión de la explotación de este recurso son o no riesgosos para el medio ambiente y quizá finalmente optar por fuentes de energía renovables, ya que México tiene muchos recursos para solventar la energía sin necesidad de petróleo, así lo podemos observar en las siguientes imágenes:

Energía eólica

Energía Solar

El Opinador

@LaColumnaMx

4 pensamientos en “Una verdadera Reforma Energética

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