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Foto: ichaz - Flickr

Foto: ichaz – Flickr

La transparencia es un concepto clave en la construcción de las democracias, es un elemento que permite a la ciudadanía conocer qué hace el gobierno por ellos. Principalmente lo que más se debate en cuestiones de transparencia y a lo que más atención el ponemos es la administración de los recursos públicos, es decir, qué es lo que hace el gobierno con nuestro dinero.

La relevancia de las cuentas claras es más que evidente, pero en estos tiempos de corrupción y reformas, es menester hacer algunos señalamientos:

Con el incremento que se pretende lograr de la recaudación tributaria a través de la Reformas Hacendaria y Fiscal ¿Cómo estamos seguros de que ese dinero extra se administrará de forma correcta y honesta?

La pregunta es bastante válida, por ejemplo, los chicos de @unmillonxmexico el domingo lo plantearon en México Opina de CNN. Y eso en parte explicaría la reticencia de los contribuyentes a pagar más impuestos, si desde siempre hemos pagado, y tenemos la impresión y hay hechos que han expuesto a gobernadores (Coahuila, Estado de México, Veracruz y demás) en una mala administración de los recursos públicos ¿Cómo pagar más si se lo van a robar?

Rehusarse a pagar más impuestos es lógico en si mismo, a nadie nos gusta, pero lo que no es lógico es la transparencia en México y el poder que ha pedido el Instituto Federal de acceso a la Información y Protección de Datos (Ifai). En medio de ello se han aprobado una serie de reformas que seguramente no han agradado a los mexicanos. Destaco dos puntos ya que son las que considero de mayor relevancia:

IVA a alimentos “chatarra” y la aprobación de más deuda pública y externa

De acuerdo a algunos analistas (y a mi cerebrito también) parte de la estrategia en la presentación de esta reforma era crear y amagar con el incremento en una serie de impuestos para distraer a la población en general de lo verdaderamente importante: IVA sobre espectáculos (fútbol), alimentos para mascotas, medicinas y comida “chatarra”, estos serían el distractor frente a la aprobación del incremento en el tope de deuda.

Los primeros amagos tienen su función en la negociación y en colgarse medallitas “¡Yo, el diputado X del partido Y “pelié” por sus derechos y he logrado que no les cobren más para ir a ver su equipo favorito al estadio!”, y el público ruge ante la feroz batalla de su representante en la Cámara y en la cámara [Sarcasm].

También por su puesto estas amenacitas de gravar con IVA alimentos y medicinas sirven como moneda de cambio a los partidos, es decir, lo anunciaron pero de antemano los legisladores sabían que no lo harían y esa fue la queja del PAN, que se rehusó a participar en una votación en la que el PRI y el PRD ya sabían lo que “iVan” a aprobar de antemano, además de una enorme deuda pública.

Si bien desde antes en esta columna ya había advertido sobre la adquisición de más deuda y el IVA, el tema predominante ha sido el del gravamen a los alimentos y en este sentido me parece los políticos lograron crear un efecto de distracción; aunque el tema no es para menos y como ya analicé lo otro, ahora me centraré en alimentos “chatarra”.

Hace unos días una persona cercana a mí y a la cual estimo me preguntó acerca de la aprobación del IVA en comida “chatarra” y cuáles serían gravados. Luego más entrados en la conversación me dijo que eso traería beneficios, que con ello (como dicen los spots oficialistas) el gobierno podría combatir el problema de sobrepeso en la población.

A partir de esa conversación debo decir que difiero, y quiero exponer el tema. Como yo veo esta aprobación de estos impuestos tiene sus pros y sus contras.

Por un lado es alarmante el problema de sobrepeso que tenemos los mexicanos, y también considero que gravar este tipo de alimentos sí podría ayudar (a muy muy largo plazo) a combatir dicho problema de salud; sin embargo, me parece que a un elevadísimo costo, ya que afectaría más de lo que podría ayudar.

Pensemos en el impuesto y el precio de los cigarros, los cuales son altísimos, de hecho es un producto caro, que cuesta poco más de 40 pesos la callejita frente a poco más 60 de pesos de salario mínimo (Zona A y B).Y ha sucedido que la gente sigue fumando y se sigue muriendo de cáncer y sigue contrayendo las enfermedades derivadas del tabaquismo.

Además del aumento del precio en el nocivo producto, se han tomado una serie de medidas: Quitar la publicidad del mismo de todos los medios de comunicación, no se pueden hacer campañas publicitarias sobre cigarros, se ha ordenado ilustrar las callejitas de cigarros con imágenes explícitas (horripilantes) con las consecuencias de consumir el producto y también se ha prohibido fumar en lugares públicos.

Con ello trato de decir que existe toda una estrategia global, por diferentes flancos y una serie de fuertes medidas para combatir esta actividad nociva y problema de salud pública, y repito las personas siguen fumando y siguen muriendo; esto además no es un caso exclusivo de México.

¿Entonces cómo esperamos que solamente con gravar los alimentos chatarra ya con eso se va a combatir la obesidad? Y si bien es un comienzo, me parece que la estrategia debería ser global, más extensa y aunque ya se vienen legislando desde hace tiempo para tratar de disminuir el consumo de estos alimentos por parte de los niños, me parece que todavía no hemos sido testigos de resultados concretos, por lo que en mi opinión esta medida del IVA en alimentos chatarra es prematura.

Así mismo hay que recalcar que no solamente uno engorda por comer comida “chatarra” también tiene que ver con los alimentos en general, nuestro peso está estrechamente relacionado con lo que comemos en la calle, con lo que comemos en casa, lo que bebemos, la cantidad de ejerció que hacemos y por su puesto con nuestro metabolismo y en general con nuestro estilo de vida y actividades diarias.

También cabe recordar las consecuencias que señalan en un video, el cual muestra que al parecer este nuevo impuesto afectaría a los tenderos, aunque también el bolsillo de los mexicanos se verá afectado y doble. Y los que están a favor del gravamen en bebidas saborizadas.

Es por ello que mencioné, que quizá no sea una mala medida para combatir la obesidad, pero sí a un costo muy alto, cuando lo que se debería hacer sería reforzar las medidas preventivas que ya existen y mostrar resultados… algo así como muy pragmático, tal y como se ha definido el mismo Enrique Peña Nieto, en lo cual solamente vemos el “pragmatismo tributario”, pero de resultados pocos… muy diferente a las promesas de campaña.

En conclusión la solución me parece no está en gravar los refrescos o alimentos “chatarra” para incrementar la recaudación tributaria, sino que el fisco le cobrar a estas empresas lo que realmente debería, cobrarles impuestos pero en serio, en lugar de afectar a la ciudadanía en general.

La segunda parte de esta columna se las compartiré en breve, con lo cual retomaré el tema de la transparencia, la deuda, la otra cara del problema de los tenderos y les chismearé sobre la condonación de impuestos de grandes empresas mexicanas.

Por El Opinador

@LaColumanMx

*Previamente publicado en SDP noticias

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